domingo, 3 de enero de 2016

Inmersión


[Y meterme en los amares como meterme en el Océano
¿cómo vas a echarte al mar sin entenderlo?]





"No te lo tomes muy en serio", te digo mientras camino levantando los pies de plomo, 
la escafandra puesta,
ya llegando al borde del muelle y lista para la inmersión.

Voy con todo:
la botella de oxígeno, los pesos de plomo,
y repitiendo de memoria las señales de seguridad.

Respiro a bocanadas y me escucho
sueno como si ya tuviera sobre la cabeza toneladas de agua salada
como si estuviera en la mitad de la ciudad con sus tres millones de habitantes
en distintas trayectorias y ritmos frenéticos
y me parase en una nebulosa blanca y me pusiera la mano en el pecho
y sólo quedara ese sonido 
que ahora estoy oyendo.

Sueno como si acabara de orgasmar y mi boca
estuviera abandonada entre tus dedos
y mi aliento ya estuviera inundando
como una fuga lenta,
y granate,
tu cuello.

No me falta el aire
pero escucho cómo mi caja torácica se expande
y cómo mis pulmones se van abriendo.

No te lo tomes muy en serio, te digo, mientras me aparto el respirador metálico
si te digo que te quiero. 









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